Susana Correa: “Estuve un año sin poder hablar”

Por: Daniel Naranjo

@vozypapel

En el circuito musical de Medellín muchos recuerdan el nombre de Susana en relación con la escena del metal cuando pasó por bandas como Berzerquer y Eternal (1997-2000) que, recuerda ella, “aunque no escuchaba ni era tan del metal, fue algo que me enseñó muchísimo, además de ser una escena dura. En mi criterio, no cambié de género, tan solo fue la necesidad de expandirme”.  

Para otros, esta artista la relacionan y recuerdan con su carrera como solista, uniéndola con su más reconocido sencillo Otra vez, canción que sonaba constantemente en las emisoras y espacios televisivos locales dedicados a los sonidos pop y rock, eso data unos cinco años atrás. Sin embargo, luego de todo este recorrido, no se volvió a saber mucho de su periplo musical desde hace cuatro años.

Hace poco volvió a los escenarios, esta vez en Arte Vivo, para retomar su carrera musical de la mano de los clásicos del rock and roll, luego de varias dificultades que tuvo que enfrentar para dedicarse de lleno a su gran pasión: cantar y tocar la guitarra.

“Ha sido un tiempo de encontrarme, de madurar como mujer, como persona, como hija, como hermana, como amiga, en todas las facetas de mi vida, creo que es bueno tomarse tiempo, aunque extrañé mucho cantar”, cuenta Susana, a quien le brota el sentimiento musical tan solo al cruzar unas cuantas palabras con ella.

¿Pero por qué se alejó de los micrófonos? “Cuando pasó ese aterrizaje del disco y toda esa etapa de estar trabajándolo a nivel nacional, de viajar, los conciertos y de mostrarlo… Luego no pasó nada, entonces empecé a dedicarme a otras cosas que nunca me había dedicado, por ejemplo, a trabajar con mi familia, a dedicarme a ellos, estar pendiente de ellos, de formar empresa, empecé a trabajar en otras cosas que van de la mano de la música: hacer videos y eventos, pero nunca dejé la música… apuntaba a conseguir dinero porque necesitaba tener un estudio en mi casa”.

Además, Susana recuerda que con el primer disco no tuvo el apoyo de su disquera para que tuviera el éxito que esperaba, lo que la obligó a alejarse del medio por todo este tiempo. “Son muchas cosas alrededor de un buen músico, no es solo tener una canción y mucho más como está la situación en la radio, a mí me tocó pagar payolas, la disquera nunca me pagó los promotores, a mí me tocó pedir plata prestada, lo único que me entregaron fue el disco y el video, dejándome a la deriva y yo sin saber cómo se manejaba la industria de la música”.

Eso no es todo. Sucedió algo más fuerte que, por poco, la aleja de por vida del circuito musical. “Me dio una cosa tremenda en la garganta, yo estuve un año sin poder hablar, me tocaba escribir todo en un tablero y empezar a ir a fonoaudioterapia, comenzar desde las vocales y aprender a hablar, esa fue una época durísima para mí; no poder hablar y no poder cantar fue lo más depresivo del mundo”.

A pesar de lo difícil de esta situación, parece ser que todo fue para bien, tanto en lo personal como en su carrera musical, pues Susana dice que ese suceso la hizo madurar en todos los ámbitos, incluso, hasta su voz. “Me cambió muchísimo la voz, está mucho más redonda, más blues, aparte que tengo esa carga de emoción, de todo ese tiempo de no poder cantar y no poder expresarme. ¡Por fin me caigo bien!”.

Por eso, desde el año pasado volvió a emprender la ruta musical, componiendo y encontrando la sonoridad que tanto buscó en estos últimos cinco años. “En septiembre del año pasado, después de hacer muchas canciones, llegué a la canción We are, donde sentí que por ahí es la cosa, creo que es el momento. Renuncié a todos los trabajos y pensé en momentos económicos difíciles aunque creo que ya puedo tener algo para vivir de la música otra vez”.

Su nuevo sencillo, cuenta Susana, habla de “escucharse, pues muchas veces pensamos que las cosas son externas y We are habla de que nosotros somos la nave que nos lleva, pero el viaje es hacia adentro, es una cosa hasta un poco metafísica”. Igualmente, las canciones que vienen haciendo fila para su nueva aparición en las tarimas y los medios de comunicación, van por el mismo corte intimista y espiritual, “es muy new wave, muy ochentero, pero también de ahora; es electro rock”.

Esta serie de canciones, además de la temática y el concepto sonoro que lleva, también tiene un ingrediente interesante que le sumará calidad: sus productores. “Estoy grabando en La Finca Estudio, con Jose Pablo Arbeláez y Toby, quien ya se fue este año para Miami. Y a Víctor García, cuando termine acá, le mando el material para que lo termine; él va a ser el encargado de hacer teclados, partecita de producción y ya de ahí pasa a Miami”.

Ya con su nuevo proyecto en marcha, espera volver a las tarimas, interpretando sus canciones, en unos dos meses. Y en cuanto a la producción de sus canciones, dice que no quiere lanzar un disco: “Primero voy a lanzar canciones, ya después de ocho canciones, sí saco el disco. Quiero que mis canciones las escuche todo el mundo. En este momento de la vida, ya no tengo la visión de hacer música para ser famosa, ya quiero hacer música porque la amo, porque es una necesidad básica para mí, como respirar”.

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