HagalaU detalla 10 datos claves que sintetizan la exposición Historia del Rock de Medellín. Lado B. 1991–2025, presentada por el Museo Rock Medellín (MuRock) en la Casa de la Música del Parque de los Deseos.
Redacción HagalaU
1. Una segunda parte a la historia del rock Paisa. El Lado B (1991-2025) continúa el proyecto iniciado con Lado A (1964–1990), partiendo de los años noventa para avanzar hasta el presente y conformar un relato que aporte a la construcción de la memoria del rock creado en Medellín y Antioquia.
2. Los noventa: una década de rupturas. La apertura económica de Gaviria, la Constitución de 1991 y la violencia que hizo de Medellín la ciudad más violenta del mundo son el telón de fondo que explica las transformaciones de la escena: el rock local fue espejo de esas contradicciones. Nacieron grupos como Polvo de india y Mojiganga, mientras en Colombia nacía Rock al Parque y Bajo Tierra (Lavandería real), Frankie ha muerto (homónimo), NeÜS (2000-5), Estados Alterados (homónimo) y Masacre (Reqviem), publicaban discos que se convirtieron en clásicos.

Federico Trujillo de NeÜS recorre la exposición donde se exhibe el disco 2000-5.
3. Mestizaje sonoro. Del legado del metal y el punk surgió una explosión de cruces: postpunk, industrial, ska, funk, rap, reggae, grunge, cumbia y electrónica en los noventa; nu metal, emo, folk rock, trip hop, electrojazz y synth pop en el nuevo siglo. El rock se alimentó de otros sonidos y no temió al mestizaje musical. No fue pérdida de identidad, sino construcción y reafirmación de una identidad. La exposición evidencia la aparición de grupos con Los Malkavian, Mr. Bleat y Margarita Siempre Viva; además del surgimiento de voces como Feralucia, Bella Álvarez y David Machado.
4. Organización por temáticas. La complejidad del período obligó a una curaduría por módulos: sonido, estéticas, formas de circulación, festivales, mujeres, comunidades LGBTIQ+, fotografía, conciertos, discos y canciones, en lugar de una línea de tiempo convencional. Todo esto recogido en el lapso entre 1991 y 2025.

5. Los festivales como motores de expansión territorial, más allá del Valle de Aburrá. “Más allá de lo escénico, Altavoz ha impulsado la profesionalización de los músicos mediante procesos formativos, convocatorias y espacios de reflexión, consolidando un modelo que reconoce al artista como creador y gestor cultural. Asimismo, ha funcionado como plataforma de proyección nacional e internacional, facilitando la circulación de bandas locales y el intercambio con otras escenas como Argentina, Chile, México, Panamá y Ecuador”, detalla la exposición. Y destaca que Víboral Rock, Granada Rock y Más que Sonidos en el oriente antioqueño han aportado a la descentralización de la escena, ofreciendo además plataformas de formación.
6. La proyección internacional. La exposición resalta como en los reciente 15 años, proyectos de la escena alternativa de Medellín han girado por España, Alemania, Países Bajos, China, África, Argentina, Perú, Guatemala, Ecuador, Estados Unidos, Uruguay y México, entre otros países, como resultado de crecimiento y proyección. Grupos como Reencarnación, La doble A, Nepentes, Witchtrap, Fértil Miseria, Los suzioX, Masacre, De bruces a mí, AlcolirykoZ, Manicomio Punk y La Banda del Bisonte, han dado ese salto a otros países.
7. Nuevas voces: mujeres y comunidades LGBTIQ+. La exposición visibiliza el protagonismo creciente de las mujeres —con figuras como Vicky Castro de Fértil Miseria— y la participación cada vez más visible de comunidades LGBTIQ+, como un proceso gradual que transformó estéticas, discursos y estructuras de poder en la escena.

8. Los álbumes esenciales como canon crítico. La selección discográfica va desde Reqviem (1991) de Masacre hasta A Danger to Ourselves (2025) de Lucrecia Dalt, pasando por Lavandería Real (1997) de Bajo Tierra, Deseo (2012) de Matute, Aranjuez (2021) de Alcolirykoz y Neotusa (2023) de Bella Álvarez, entre otros. Un aporte que reconoce diversidad de géneros, generaciones, estéticas y mutaciones sociales.
9. De la radio al pódcast y la era digital. La muestra analiza cómo cambiaron las formas de comunicar y monetizar la música, incluyendo las tensiones que plantea el ecosistema digital y la promesa —con sus límites— de Medellín como “meca de la música”. De alguna manera, plantea de forma subrepticia y sutil la actual presión actual sobre los músicos que están llamados a ser famosos y adinerados.
10. Un documento crítico sobre el presente y el futuro. Con curaduría de los periodistas Javier Rodríguez Jiménez y Santiago Arango Naranjo, y apoyo del Ministerio de las Culturas y la Fundación EPM, la exposición no es un ejercicio nostálgico sino un llamado a pensar el rock como historia viva: ¿qué significa hacer rock en Medellín hoy y qué le espera mañana? Esas son algunas de las cuestiones que deja abierta la exposición en su Lado B.
Estas son las coordenadas para visitar la exposición:
Lugar: Casa de la Música (Parque de los Deseos, contiguo al Planetario)
Fechas: 6 de marzo al 30 de abril de 2026
Horario: martes a domingo, 10:00 a. m. a 6:00 p. m.
Entrada gratuita.
Informes: Facebook de MuRock.