Para algunos, Más allá de la piel podría expresar algo ajeno al contacto físico, para los organizadores de este evento era el roce en esa danza denominada pogo, el encuentro y la amistad representados en el primer gran festival de rock del barrio Castilla.
Roko Hilguero
Las distorsiones salían fugadas desde el lugar de la cita del evento, envolvían en su sonido a los rockeros que esperaban pacientemente en la calle, era como un efecto de Flautista de Hamelin, pero cargado con guitarra, bajo y batería.
La fila avanzaba, mientras los alrededores de la escuela lucían enmarcados por solemnes balcones tricolor. Esta era solo la primera de tres fechas programadas (20 de julio, 3 de agosto y 25 de agosto de 1991) la Escuela Elisa Arango de Cock con tres bandas de punk y seis de metal de la ciudad. Muchos de los asistentes destacaban por sus cabellos largos, sus camisetas tenían estampados de bandas como The Clash, Plasmatics o Metallica, era lo que sonada en la radio o en casetes que algún conocido les había prestado porque un familiar le había mandado música de lo que sonaba en el extranjero, ese álbum rotaba de mano en mano y había sido regrabado tantas veces por tantas personas, que los últimos acreedores de ese tesoro tendrían un sonido cada vez más indescifrable y gastado. Lo que importaba realmente era la magia del proceso y disfrutar de esa música tan difícil de adquirir, eran vinilos y casetes de bandas que no se le prestaban a cualquier persona.
Corría el año 1991, un año trágico para la vida en Medellín, que era drásticamente contrastada con acciones culturales de muchos líderes barriales que le daban frente a la violencia a través del arte. El evento Más Allá de la Piel, con un costo de boleta de 500 pesos, que se le llamó conciertos y no festivales como pasa hoy en día con estos encuentros masivos de música, tuvo una intención inicial de proponer un encuentro cultural de paz y convivencia para mostrar bandas de rock del barrio y de otros sectores, algo que no era normal para la época, era la primera vez que en este lado de la ciudad se tenía un festival con propuestas de Castilla, del sur, del suroccidente, del noroccidente de la ciudad, del corregimiento de San Cristóbal y del municipio de Bello, esto era un gran acontecimiento para la escena subterránea.

El grupo encargado de esta aventura fue el Centro Cultural Castilla (Gloria Correa, John Enrique González, Carmen Alicia Rave, Mirian Rave, Ana Lida Rave, Juan Cano, Doriela Pérez, Liliana Pérez, Jaime Correa y Andrés Zapata), a la cabeza de esta aventura estaba Carlos Vieco Castaño, homónimo del reconocido artista del que tomaron prestado el nombre para el teatro templo del rock ubicado en el Cerro Nutibara, el líder cultural tenía toda la intención, pero nulo conocimiento en el andamiaje de este tipo de eventos y por ello pidió ayuda a Jaime Ocampo, vocalista de la Banda Athanator, que contaba con bagaje y los contactos para ayudar a dar marcha a este sueño.
Se realizaron reuniones previas preparatorias con los músicos y el equipo de logística. Las bandas participantes fueron: Athanator, Agresión Social, Resurrección, Tormento, I.R.A., Skullcrusher, Holocausto y Raxis, se sumaron a esta idea la Secretaría de Desarrollo Comunitario y para apoyar la edición del video del evento participó la Corporación Región.
Más allá de la piel 20 de julio de 1991, cámara Gloria Correa.
La banda Holocausto cerró el evento ese 3 de agosto y quiso capturar un fragmento de la esencia del festival dejándolo inmortalizado en su noche de concierto, un demo publicado en 1992.
Holocausto – Obsesión Inducida. Publicado en 1992.
Hoy, tres décadas y media después siguen existiendo festivales de rock en las comunas 5 y 6 que se realizan con espíritu de unión, ya no solo están las bandas de la ciudad, sino que llegan visitas a nivel nacional y bandas de diversas partes del mundo a los Festivales Zona 2 en el Parque Juanes de la Paz y que ha reunido entre 6.000 y 8.000 asistentes en sus carteles más llamativos, convirtiendo a esta zona en una de las más rockeras de la ciudad. Mil gracias a ese equipo promotor del Más Allá de la Piel que inició este engranaje en el barrio Castilla, soñando en 1991 con un gran festival que hoy sigue rodando.