En la década del 90 se publicaron discos esenciales para el rock de Medellín y que definieron un carácter del sonido local: Masacre, Estados Alterados, Frankie ha muerto, Ekhymosis, Perseo, Suburbia, NeÜS, I.RA, Bajo Tierra, Planeta Rica y El agente de la luna, fueron algunos de los artífices; pero, en ese universo, hay un disco desconocido por muchos y que recién fue subido a Spotify: en HagalaU presentamos 2gaps del grupo Frecuencia.
Felipe Sánchez Hincapié
En el mar de playlists, artistas desconocidos, hits de un solo día, podcast de todos los temas y otros contenidos sonoros a los que uno llega no por exploración propia, sino por la dictadura del algoritmo, es grato encontrarse con joyas que uno creía extintas.
Hace unos días, la agrupación Frecuencia (que recientemente abrió página en Instagram, donde vez en cuando publica alguna foto que despierta la nostalgia de sus fans), subió a Spotify su primer y único larga duración: 2gaps.

Prensado por Codiscos en 1998, 2gaps marcó un giro de 360 grados en la música que venían realizando Gabriel Márquez (guitarra y voz), Santiago Palacio (bajo) y Alfonso Posada (batería), quienes tres años atrás publicaron “Tu templo”, un tema de aire llanero que conquistó al público paisa y no podía faltar en cualquier bar alternativo de la época.
Ante este éxito, la disquera dio luz verde para grabar un disco completo, pero ellos, que venían explorando diferentes fusiones con ritmos autóctonos de Colombia, quisieron dar un salto a la luna.
Desde sus inicios en 1988 —cuando cursaban el bachillerato en el Colegio San Ignacio de Loyola— Gabriel, Saso y Fonso abrazaron el rock, el electro pop y la experimentación, dejando algunas canciones que hoy, mucho tiempo después, mantienen su frescura, como “Viento sin lugar”, que, como dato curioso, cuando rotó en Radioacktiva en 1992, desbancó del primer lugar a “Come as You Are” de Nirvana.
Aunque sus fusiones con joropo y cumbia llamaron la atención del público local, ellos decidieron jugársela toda por volver a sus orígenes. El resultado fue una “música espacial” como la llamó Gabriel, que sorprende por su vanguardismo y experimentación al límite.
Inspirados en la película 2001: Odisea en el espacio de Stanley Kubrick, compusieron 12 canciones con una fuerte base electrónica. Algunas, son remixes de éxitos anteriores, como “Tu templo” o “Ya no más”; mientras otras, como “Desaparece”, “Fondo lunar” o “Te destruyes”, se destacan por su ingeniosos sampleos, letras inteligentes y ritmos cargados de adrenalina. Ninguna está disgregada, como las estrellas en el firmamento. Todas trazan una ruta hacia otra galaxia.
Gabriel Tato Lopera y John Henao, Heneas, de Estados Alterados, se sumaron a este viaje como teclistas y productores, y gracias a su intenso ritmo de trabajo pudieron armar el álbum en menos de dos meses. Antes de lanzarlo al espacio, lo bautizaron con un nombre enigmático, que resumía muy bien el concepto de fondo y fue tomado de la ingeniería electrónica, profesión de Gabriel: 2gaps, esa distancia entre dos personas que pueden percibir el mismo lugar, vivencia o sensación de formas diferentes.

El arte del disco, a cargo del fotógrafo Juan Fernando Ospina, reflejó esa visión: Gabriel, Saso y Fonso aparecen vestidos como astronautas y apuntan unas pistolas de rayos láser a unos dinosaurios, un guiño al cine clase B.
Lamentablemente, 2gaps no tuvo la difusión que merecía y se perdió entre otras producciones que siguieron una senda más convencional. Pero hoy, 28 años después y gracias a las plataformas digitales, las nuevas generaciones y los seguidores de antaño pueden disfrutar su sonido innovador y concepto visionario. Porque estos tres amigos de colegio, que siempre quisieron sonar distinto, le regalaron a Medellín un disco que pudo acercarla al futuro.