YAK, el rock alternativo del bisonte

Un bisonte se abre paso con sus tronantes pisadas en Medellín. Miguel Spitaletta (bajo), Daniel Betancur (guitarra) y Jerónimo Betancur (voz y batería) vienen al mando de este grande animal, su banda Yak, desde hace dos años, emitiendo sonidos estridentes traducidos en el género del rock alternativo.

“El nombre de Yak lo asimilamos con la fuerza y con ese bisonte que sirve como animal de carga en el Himalaya; hay una similitud con él que asociamos con nuestra música, y es que tiene bastante fuerza y está en crecimiento constante”, cuenta Miguel sobre la elección del nombre para su banda.

Y esa firmeza de la que hablan y que es demostrada en cada canción, también la han tenido estos jóvenes que se han dedicado desde muy pequeños a la música, como lo recuerda Jerónimo, “por ahí a la edad de 7 u 8 años, comenzamos a tener la visión de tener una banda, después empezamos a formar bandas con otros nombres, a experimentar con otro tipo de géneros hasta encontrar nuestra forma actual”.

No sólo la experiencia en esa triada musical los llevò a formar y madurar a Yak, también en ese camino han pasado personas que los ha enriquecido y a quienes deben su solidez actual. “Pasó un guitarrista, tuvimos otro vocalista, del cual no nos gustó la función, porque sentíamos que nos estancábamos y que trabajábamos solo para él; entonces decidimos que Jerónimo, nuestro baterista, fuera el vocalista y nosotros hiciéramos los coros para darle un nuevo aire a la banda. Ahí empezó otro proceso con Yak, porque también tomamos clases de técnica vocal, pero siempre dándole prioridad a Jerónimo como vocalista y baterista”, cuenta Miguel.

Dicen que sus diferencias con otras bandas están en la fusión de características de diversos géneros musicales, como el jazz, el funk, el dance y el indie, junto con su interpretación que, en sus palabras, los hace sonar “más extranjeros”.

Y, por supuesto, otro de sus sellos es la presencia de una de las plumas de la familia Spitaletta, reconocidos por sus producciones periodísticas y literarias que han plasmado la historia de Medellìn. “Yo escribí varias de las letras, pero en la composición tratamos de que alguien llegue con una idea y la fortalecemos entre todos poniéndonos funciones específicas; por ejemplo, yo llego con un escrito larguísimo y lo que hacemos es recortarlo para que quede la estructura bien hecha en versos y darle sentido. Nuestras letras son muy distintas, Vuelos, es una canción de una chica suicida; Mutantes, es de amor; Naufragio es una canción de alguien que está desolado, que no encuentra una salida”, explica Miguel.

Yak, en sus dos cortos pero fructíferos años de vida musical, si bien ven difícil la movida en la escena local, creen que si se continúan aliando con otras bandas, como lo han hecho hasta ahora, pueden lograr un mayor éxito y lograr el objetivo de todo músico (o en su mayoría): ser escuchados. “Estuvimos en el festival de Ciudad Escuela tocando con Frankie ha muerto y Aviones, también tocamos con las chicas de Agatha I en París en llamas, un festival que organizamos nosotros, hace poco nos ganamos la Batalla de Bandas en Nuestro Bar, y también hemos estado en teatros y bares de la ciudad, buscando esos sitios donde podamos mostrar nuestro proyecto”, recuerda Miguel.

Además de tocar, Yak está en la grabación de su primer EP, del que esperan hacer un lanzamiento en concierto con otras bandas amigas, que pronto anunciarán el lugar y la fecha. Miguel y Daniel adelantan sobre su primer hijo musical que “son nueve canciones, algunas de las que hablábamos antes, teniendo como eje temático las vivencias de personas, tanto de lo mundano, lo estético, la ciudad y las emociones. El nombre todavía no lo hemos pensado porque estamos apuntándole a lo que se viene, que es Altavoz”.

 “La música es alimentar la vida de otras cosas, no solamente por el lado del dinero, sino también porque la música es vida y se vive”.

https://youtu.be/4S_Lp7o_bVY


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