Festivales de sonido alternativo en Antioquia, el verdadero rock de la provincia #Opinión

Sé de la movida de múltiples grupos que han tocado desde los 90's en distintos municipios por fuera del Valle del Aburrá, en bares y tabernas como Sinforoso en Andes o Iberia en Rionegro, además de otros municipios permeados por el rock como Urrao, Fredonia o Támesis; por allí han pasado bandas como Masacre, Nepentes, Carlos Reyes, Coffee Makers, Frankie ha muerto, Posguerra y muchos otros, pero hoy no me referiré a esos parches sino a los festivales realizados en la provincia y mi experiencia particular, dejando para otro momento el aporte social y cultural de esos eventos en cada región puntual, sumado a las dificultades de una contracorriente que ha retado la tradición. 

Del primero que tuve conocimiento fue del 'Viboral Rock' (en el Carmen de Viboral). La verdad es que me sorprendió mucho en su momento el hecho de que existiera un festival de esta clase de música en otro municipio del departamento fuera de Medellín, más aún, cuando Antioquia se ha caracterizado por ser una región conservadora a ultranza y poco tolerante con lo distinto o lo que va en contra del régimen establecido.

Fui entonces los tres días y lo disfruté muchísimo. Aprendí de sus jornadas académicas, con HagalaU hicimos programa desde allá con un teléfono y afiancé amistades que para ese entonces eran nacientes. El 'Viboral Rock' además de todo, tenía y sigue teniendo algo que no he visto en ningún otro destival, todos los músicos e invitados al festival, duermen en una misma casa: El hogar campesino, un lugar que se vuelve cómplice de conversaciones y cómo negarlo, de fiestas hasta el amanecer con música y brindis entre todos los invitados.

El segundo festival “rural” que conocí fue el 'Rock Al Río' (en Rionegro), un festival que siempre ha tenido una conciencia social y ambientalista elevada y que por tal motivo, aunque no cobra la entrada, siempre ha pedido comida, útiles o material reciclable para poder ingresar. A este (esa vez) solo fui un día, madrugué, llegué a eso de las doce o una de la tarde mareado por las curvas del camino, y me quedé hasta que se acabó. En esa ocasión, también hicimos cubrimiento de los conciertos, yo llamaba eventualmente al programa a dar informes sobre lo que estaba pasando. Al final de la jornada tocó Nadie, gran concierto, como siempre pasaba con esa banda en vivo.

Regresé en el mismo bus con el grupo y otros amigos, entre ellos Gallina de Nepentes, con quien pude conversar todo el viaje hasta Medellín. 

Aurora en Rock al Río 2015 (día dos). Foto extraída de la página de facebook del festival

Más adelante aparecieron en el Área Metropolitana, el 'Vigarock' (Envigado), el 'QuitaSol Fest' (Bello) y el 'Sabanetoke' (Sabaneta), este último, se dejó de hacer hace ya tres años; pero tenía claro que la formación y el compromiso para los músicos era su norte. Así lo demostraban, con reuniones periódicas y encuentros académicos en donde incluso se llamaba a lista, pues uno de los requisitos para tocar, era que la banda interesada, fuera a todas las actividades que organizaban sus directivas. 

Luego de varios años de visitar estos festivales en los municipios de Antioquia, supe de otro en el oriente, más exactamente en Guatapé, y cómo no, a ese también fuimos. Es el 'Más que sonidos', un recital que solo dura un día; pero también trata de unir a sus invitados en un paseo en barco por la represa, al otro día de los conciertos y poco a poco ha incluido jornadas pedagógicas dentro de su programación.

El festival más reciente al que asistí, fue el 'Corriente directa' (Amagá), un evento con cinco años, con pocos recursos; pero con el espíritu de todos los demás, unión, formación y deseos de generar cultura en su zona de influencia.

Transmisión radial de Viboral Rock 2014

Todos estos son organizados por colectivos o casas de la cultura de sus respectivos municipios con una alta financiación estatal y por ende, en su mayoría, son de entrada libre. Lo mismo pasa con 'Altavoz Antioqua', un festival que nació con la administración gubernamental pasada, que ajustó cuatro ediciones y que dentro de varios de sus objetivos, intentaba unir las músicas jóvenes del departamento con una base clara también, en la preparación y cualificación de los músicos de cada una de las nueve subregiones de Antioquia.

A medida que van pasando los años, me sigo dando cuenta que, como muchos dicen por ahí, rock hay en todas partes, siempre hay un bar o una casa para el encuentro de quienes gozan con las guitarras eléctricas, los bajos, los amplificadores, las baterías y demás instrumentos que juntos logran hacer mover las cabezas, danzar los cuerpos, cantar a todo pulmón y muchas veces, por fortuna, reflexionar ante una situación particular gracias a sus letras.

Me quedan faltando muchos más festivales por visitar: Urabá grita rock o Urabá extremo (Chigorodó y Apartadó) en Urabá; Frontino al parque (Frontino) en el Occidente; Festival medio día (Santa Rosa de Osos) en el Norte; Rock a la perra (Jericó) o Urban Festival (Pueblorrico) en el Suroeste; entre otros que espero chulear muy pronto, para luego compartir con todos ustedes un anecdotario más amplio de cada uno de ellos. Por el momento hay que ir alistando las maletas para todos esos viajes físicos, sonoros y del alma que debo hacer.

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